El Adorador de la Imagen: Transgresión y metamorfosis en la obra de Lucía Pizzani

Por Lorena Muñoz-Alonso

“Sus ojos estaban completamente abiertos, y de sus labios colgaba una mariposa nocturna con el rostro de la muerte entre sus alas”

Richard LeGallienne, El Adorador de la Imagen

 

Vista de sala. Exposición El Adorador de la Imagen. Lucía Pizzani. Sala Mendoza

 

La mujer como símbolo de transgresión–insumisa, fatal y trágica– supone el punto de partida del extenso proyecto que Lucía Pizzani presenta, en esta misma sala, un año después de alzarse como ganadora del XII Premio Eugenio Mendoza(2013). Su proyecto ganador, De la Desconocida del Sena y otras Ofelias, exploró el longevo poder de fascinación ejercido por la máscara mortuoria más icónica de la época victoriana. Dice la leyenda urbana que el modelo de dicha máscara fue el rostro de una bella y joven suicida, cuyo cuerpo fue encontrado en el río Sena a finales de la década de 1880. Su belleza cautivó de tal manera al forense de la morgue quedecidió preservar sus rasgos para la posteridad con el inesperado resultado de que,en poco tiempo, numerosas copias de la máscara comenzaron a circular por los salones del París de la Belle Époque. El interés de esta “desconocida” reside no sólo en su aura siniestra y romántica, sino también en las implicaciones derivadas de la enorme circulación de sus copias, que la convierten en una de las primeras imágenes consumidas de manera “moderna”: reproducida y diseminada a gran velocidad por un vasto territorio geográfico.

Su estatus cultural fue tal que en 1900 el escritor británico Richard LeGallienne convirtió a esta máscara en la protagonista de su novela El adorador de la imagen, jugando al mismo tiempo el papel de objeto de deseo y de villana. La historia, de claros tintes románticos, narra cómo un desprevenido caballero encuentra un ejemplar de la máscara en un anticuario y, fascinado por su belleza y un siniestro parecido con su propia mujer, decide comprarla y llevársela a casa. La máscara, con malignos poderes sobrenaturales, hechiza al hombre y empuja a su mujer y a su hija la muerte, llevándolo finalmente a la suya propia. La última imagen de la novela es precisamente la cita que abre este texto: el protagonista ve a una mariposa con la cara de la muerte entre sus alas saliendo de la boca de la máscara.

La mariposa de la muerte es una terrorífica y persistente imagen de peso que aparece cada cierto tiempo en novelas, películas y otros productos culturales, desde Edgar Allan Poe y su relato The Sphinx (1846) hasta la película The Silence of the Lambs (1991). Fue a raíz de esta imagen que Pizzani empezó a investigar la figura de la mariposa como una metáfora de la mujer, como símbolo de un cuerpo y una naturalezaque están en permanente estado de mutación, con un enorme potencial de transformación de un estado a otro.

Pizzani nunca ha evitado jugar con temas incómodos e incluso macabros. La muerte, el cuerpo o las formas orgánicas son parte esencial de su metodología y le atañen no sólo como artista visual sino también como ambientalista, ya que trabajó muchos años para la organización ecológica Provita y realizó un Diplomado en Biología de la Conservación en la Universidad de Columbia, algo que determinó decisivamente su manera de entender el proceso creativo y de representar la condición femenina, un tema que recorre todas y cada una de las piezas de su producción artística.

 

Textiles (2013) Trajes de telas africanas. Dimensiones variables
y La Silenciosa (2013) video monocanal 1′.

 

Del capullo a la eclosión

El vínculo entre estos dos proyectos se pone de manifiesto con la pieza que abre la exposición. La Silenciosa (2013) es un video que muestra la máscara de Desconocida del Sena en su tamaño natural. La máscara parece estática, pero pasados unos segundos vemos cómo una mariposa emerge lentamente de su boca, evocando la escena final de El Adorador de la Imagen. La figura que vemos, sin embargo, no es una mariposa sino la silueta de Loie Fuller, pionera de la danza moderna y la iluminación teatral. Fuller se hizo famosa en 1896 gracias a su Serpentine Dance, un pequeño film mudodonde la bailarina se muevegirando unas enormes telas de seda que le confieren el aspecto de una sugerente y juguetona mariposa.

Como ya hemos mencionado, Pizzani tiene un profundo interés en los procesos ecológicos. Y en este proyecto son varias las piezas que combinan estrategias conceptuales que se relacionan con temas sociales y de género, junto a otros que exploran cuestiones más bien biológicas. La evolución de capullo a mariposa, parte del ciclo vital de los lepidópteros, queda reflejada de manera explícita en la pieza Cronógrafo Monarca (9 nacimientos, 2 muertes y una desaparición) (2013). Pizzani mantuvo en su estudio dos docenas de crisálidas vivas colgadas en la pared, registrando cada pequeño cambio en sus ciclos, desde sus nacimientos hasta sus primeros vuelos. Los fragmentos del video muestran diferentes momentosy resultan particularmente conmovedores, ya quemás allá de su valor documental —y científico— muestran claramente el inescapable paso del tiempo. En una pared cercana, Pizzani además nos muestra una de las mariposas que formaron parte de su experimento pero que murió durante el proceso. La lupa que cuelga a lado nos convierteen exploradores y permite acercarnos a observar de manera casi científica al espécimen de lepidóptero, del que tantas manifestaciones y metáforas encontraremos en toda la exposición.

 

Cronógrafo Monarca (9 nacimientos, 2 muertes y una desaparición). (2013)
Video monocanal. 10’52”.

 

Romper el cascarón, o el doloroso momento de cambio

Los procesos de metamorfosis han originado algunas de las más lúcidas reflexiones sobre la condición humana que forman parte de nuestros referentes culturales. Los ejemplos son numerosos: La Metamorfosis de Kafka (1915), las numerosas variaciones de la historia del Hombre-Lobo, Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson (1886), o el maravilloso y trágico Frankestein de Mary Shelley (1818), por mencionar unos cuantos en el orden de lo contemporáneo. Pizzani afronta temas similares aquí a través de los procesos de transformación biológica del ciclo vital de la mariposa. El primer cambio sucede cuando la oruga se convierte en crisálida. El segundo, cuando la mariposa rompe la crisálida y despliega sus alas para empezar a volar. Este momento, que hemos visto cómo Pizzani lo articula en su Cronógrafo Monarca, es también conocido como eclosión. La eclosión es un momento de ruptura y transformación que, a las miradas ajenas, puede parecer incluso doloroso, aunque la mariposa no sufra físicamente. Es quizás más parecida a la adolescencia humana, período en el cual nuestro cuerpo abandona sus formas infantiles y desarrolla su adultez, su estadio final. Otros ejemplos animales similares que vienen a la mente son el polluelo rompiendo el cascarón o la serpiente que muda su piel. Estos procesos de cambio (biológico/psicológico) son aludidos en el video Hamaca-capullo (2012), donde la propia Pizzani realiza una acción performática dentro de una hamaca cuyas formas orgánicas, cerradas y sinuosas, le dan un aire de pupa, el término científico que designalas larvas o capullos de las mariposas.

Pizzani mueve su cuerpo entre estas telas y su performance queda retratado a través de fotografías que, editadas en una secuencia fluida de imágenes ralentizadas, crean una sensación de movimiento suspendido de cuya resolución final nunca somos testigos.Explorando un tema similar pero con una metodología diferente está la serie Cuencos(2013), una serie de cinco fotografías a escala natural donde Pizzani realiza otra acción performática, pero emergiendo esta vez de un grupo de enormes vasijas de cerámica, realizadas de manera tradicional por un grupo de mujeres del pueblo El Cercado,en la Isla de Margarita. La vasija como contenedor, capullo o matriz, sirve a Pizzani para realizar esta acción en la que asociación que surge más rápidamente es la del alumbramiento. Un cuerpo que abandona otro cuerpo y sale al mundo con una nueva piel.

 

Serie Improntas (2013) Fotografía al colodión húmedo sobre aluminio. 9×13 cm.

 

La figura de la anatomía femenina como escenariode narrativas ficticias se retoma en las serie de ferrotipos Annie, Paola, Julia, Patricia y Katherine (2013), que muestra a un grupo de mujeres habitando los trajes-crisálida expuestos en la primera sala de la exposición (Textiles, 2013). Cada retrato, tomado de manera clásica y victoriana –exponiendo a la luz placas de aluminio emulsionadas con colodión– toma por título el nombre de la mujer que está dentro del traje. El uso de esta antigua técnica y las extrañas configuraciones de cuerpos y telas dan como resultado unas evocadoras imágenes que parecen sacadas de una expedición etnográfica, como si un grupo de exploradores hubiera encontrado una desconocida tribu de extrañas costumbres, que se sirven de estas vestimentas para sus rituales ancestrales.

 

Las Cáscaras. video monocal 3’45”.

 

En la siguiente sala, las mujeres-crisálida cobran vida en el video Cáscaras (2013). En un paisaje idílico, a orillas de un arroyo de aguas cristalinas, las cinco orugas comienzan a retorcerse. Hay una urgencia en sus movimientos, parecen querer liberarse de la membrana que las inmoviliza y así ganar su libertad. La banda sonora, quemezcla sonidos provenientes de la naturaleza (el viento, la corriente del agua, el canto de los pájaros) con elementos electrónicos, crea un ambiente enigmático. En las siguientes escenas vemos a las orugas-mujer individualmente y en distintos paisajes, asistiendo a sus comportamientos fuera del grupo. La topografía del paisaje natural se funde con la topografía del cuerpo femenino. Cada mujer-crisálida está recubierta con telas de distintos colores y estampados y efectúa sus propios y distintivos movimientos, rasgos que les otorgan una personalidad única a pesar de la anonimidad derivadas de sus rostros escondidos. En otras escenas, entrevemos sus ojos y sus caras a través de aperturas en sus trajes y la significación de los personajes se hace real. Las crisálidas nos miran mientras se agitan. Parecen serias y determinadas. ¿Establece Pizzani aquí una metáfora de liberación de ámbito feminista? ¿Es este video,que ilustra los momento previos a la eclosión, un recordatorio de que cualquier ejercicio de libertad nunca está exento de dolor, soledad y dudas?

 

Las Cáscaras. video monocal 3’45”.

 

Mariposas, brujas y otras heroínas nocturnas

El itinerario a través deEl Adorador de la Imagen se cierra con la serie Nocturna (2013), que rinde un homenaje final a Loie Fuller y a su Serpentine Dance. En Nocturna I (2013), Pizzani asume el papel de Fuller, cubierta con unas telas que forman unas elaboradas alas de mariposa. Pero mientras Fuller siempre bailó alegremente y sus telas a menudo fueron coloreadas con tonalidades pasteles (algo que dotaba a su actuaciones de un carácter festivo, celebratorio y coqueto), en Nocturna I Pizzani no baila, sino que, estática, mira al frente a un punto desconocido, como sumida en un inexplicable éxtasis. Las telas que la envuelven, de un profundo color negro, le confieren ese carácter de mariposa oscura y nocturna que anticipa el título. La imagen, impresa a grandísimo tamaño y colocada en lo alto del pared más grande de la Sala Mendoza, ocupa la galería de manera monumental, imponiendo la imagen de la artista a su audiencia de manera casi escultórica, como un ícono que controla el espacio expositivo y a sus visitantes.

 

Secuencia de Nocturna II (2013). Video monocanal.1’52”

 

En Nocturna II (2013) la anterior acción de Pizzani se anima a través del video. En esta pieza, las telas negras del traje sirven de fondo de proyección para la película Création de la Serpentine, realizada en 1908 por el cineasta Segundo de Chomón, conocido como el George Méliès español, y con Loie Fuller como protagonista. En la película, Fuller se materializa en escena como resultado de la alquimia compulsiva que realiza un diablo que hairrumpido previamenteuna pacífica velada de música y baile en un salón francés de principios del siglo XX. Fuller comienza a bailar y a duplicarse, como si fuera un enjambre invadiendo un espacio. Las bailarinas giran y giran, agitando sus telas-alas, hasta que explotan en llamas y desparecen. Pizzani, mientras tanto, observa el tumulto proyectado en sus faldas desde arriba, como una suerte de meditativo demiurgo, sumergida en un profundo trance.

Aunque en el video Pizzani solo muestra las escenas de las bailarinas y no la primera parte del film de Chomón, la metáfora demoníaca resulta clave aquí para la interpretación de la pieza. La mujer oscura y fatal, cuyos incontrolables poderes de seducción se equipararon durante años con Satanás y llevaron a la creación del sello de “bruja” y a la posterior “cacería de brujas”, es el símbolo que Pizzani considera como punto de partida de todo el proyecto. Como recordarán, en la novela El Adorador de la Imagen la villana es, precisamente, la imagen de una bella mujer cuyo maléfico poder de fascinación desencadena una serie de desgracias que azotan al protagonista masculino. Es interesante la confluencia de fechas históricas: La Desconocida del Sena se convirtió en un ícono a finales de la década de 1880; mientras que LeGallienne publicó su novela en 1900 y de Chamón inmortalizó los bailes-mariposa de Loie Fuller a lo largo de la década que va desde 1900 a 1910. ¿Qué tiene la Europa Victoriana y de la Belle Époque que invita a Pizzani a investigarla una y otra vez?

Una posible respuesta está en que se trata del período histórico y cultural durante el cual la mujer inició la lucha por la conquista de sus libertades. El movimiento sufragista cosechó su primer gran éxito en 1893, en Nueva Zelanda, primer país que sancionó una ley que permitiera votar a todas las mujeres mayores de 21 años. A partir de ahí, diferentes activistas y colectivos comenzaron a surgiren el Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Irlanda, Australia y Canadá, organizándose en uniones y asociaciones que pelaban por sus derechos de manera incluso violenta, sumando la muerte de varias activistas en manifestaciones y huelgas de hambre.

La mujer victoriana, pues, era un individuo particularmente problemático, que vivía una época en la que todavía erajuzgada según valores tradicionales como su belleza y sudocilidad pero, al mismo tiempo, ciertos colectivos comenzaron a pelear por conseguir una mayor representación y peso en la sociedad. Esto convirtió a ciertas mujeres en víctimas de una imagen de sediciosas, peligrosas, merecedoras de castigos físicos y morales, perpetuando así el ciclo de frustración, rebeldía y venganza, además del creciente desencuentro entre los dos sexos. La transición de mujer sumisa a dueña de su destino, con todo el dolor y el conflicto inherentes, encuentrasu eco delicado y poético en las mariposas de Pizzani, sumidas en eterno devenir de oruga a mariposa, cambiando de cuerpo para poder evolucionar.

Especímenes que, tras esta elaborada transformación, abren sus alas y vuelan.

 

Libres, desafiantes y bellas.

 

Lorena Muñoz-Alonso

* Todas las fotografía son de Ricard2/Photo y L. Pizzani

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