Conceptualismos vs. Abstraccionismos: Latinoamérica en bloques (nota). Por Félix Suazo

Vista de las exposiciones La Invención Concreta: Colección Patricia Phelps de Cisneros y Perder la Forma Humana. Una imagen sísmica de los 80 en América Latina. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid 2012

 

La atención que se le ha dispensado internacionalmente al arte latinoamericano durante los últimos años se debe al esfuerzo de organizaciones y personalidades  que han desplegado una encomiable labor en torno a la divulgación y estudio de las producciones visuales del continente. Dos proyectos sintomáticos de esta situación aterrizaron en 2012 en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid: La invención Concreta: Colección Patricia Phelps de Cisneros y Perder la Forma Humana. Una imagen sísmica de los ochenta en América Latina[1].

Mirando en retrospectiva, en 2006 la Cisneros Fontanals Art Foundation realizó en su sede de Florida la exposición Los sitios de la abstracción latinoamericana[2], en 2007 The Blanton Museum of Art, Austin, USA, exhibió La geometría de la esperanza. Abstracción geométrica latinoamericana en la Colección Cisneros[3], en 2008 el Museo del Barrio en Nueva York  concretó la muestra  Arte ≠ vida: acciones por artistas de las Américas, 1960-2000[4] (remontada en 2011 en el Museo del Banco de la República, Bogotá, Colombia) y en 2011 la Fundación Juan March de Madrid presentó  América Fría. La abstracción geométrica en Latinoamérica[5].

A primera vista, el panorama se percibe muy favorable para el arte latinoamericano y su circulación en la escena internacional. Sin embargo, estas tentativas están mostrando una tendencia cada vez más clara hacia una lectura dicotómica de la escena regional y local que coloca de un lado a las corrientes abstractas (especialmente las geométricas)  y del otro a los lenguajes conceptuales, como si estos fueran los nuevos estereotipos estéticos que darían definición al arte de una geografía tan compleja.

 

Vista de la exposición América Fría. La Abstracción geométrica en Latinoamérica. Fundación Juan March, Madrid , 2011

 

Por una parte, proyectos de documentación y reflexión como la Red Conceptualismos del Sur fundada en 2007 que se define como “plataforma de investigación, discusión y toma de posición colectiva desde América Latina”[6],  inclinándose  hacia una lectura política de las prácticas artistas de carácter crítico que tuvieron lugar a partir de la década del 1960. Por otra parte, emprendimientos como el de A/A (Abstracción in action) que se configura como “una plataforma amplia y dinámica dedicada a la promoción e investigación del arte abstracto contemporáneo de América Latina desde la década de 1990 que tratan de activar el campo y fomentar nuevas perspectivas”[7].

Visto rápidamente, esta manera de encarar las producciones visuales latinoamericanas, parece reeditar un capítulo pretérito, allá por los años sesenta, época en la cual se oponían en una simetría casi perfecta la figuración (presuntamente comprometida con la realidad) y la abstracción (afiliada a los procesos de modernización cultural). Ya entonces, la frontera entre estas orientaciones no arrojaron más que conatos circunstanciales y falsas antinomias que con el tiempo se fueron disipando o mezclándose en una forma particular. El replanteo actual de ese antiguo antagonismo reencarna (aún cuando nadie lo esté planteando explícitamente de esta manera) en un nuevo deslinde estético entre los diferentes conceptualismos y las abstracciones emergentes.

Lo inquietante de estos parcelamientos teóricos es que están dejando de lado otros segmentos, también significativos, de las producciones artísticas continentales no afiliadas a ortodoxia alguna. Este fenómeno se debe en parte a los  condicionamientos del mercado y el coleccionismo que, si bien están haciendo un aporte positivo al arte latinoamericano, han focalizado su interés en aquello que promueven y atesoran, demanda que inclina los propósitos y alcances de los programas de investigación que dan soporte analítico a estas tendencias.

 

Vistas de la exposición Arte ≠ artistas de las Américas, 1960-2000. Museo del Banco de la República. Bogotá 2011. La muestra fue organizada y presentada originlamente en el Museo del Barrio, Nueva York, 2008

 

Ahora que  el multiculturalismo, los estudios postcoloniales  y las generalizaciones historicistas han perdido protagonismo, el campo ha quedado más despejado para la exploración puntual de las escenas locales y de las singularidades artísticas que se manifiestan en ellas, no siempre compatibles con los macrobloques de abstracciones y conceptualismos que se han ido perfilando. Los cambios de orientación actual que se están registrando en la configuración socio política de los estados latinoamericanos están planteanteando nuevos retos a las prácticas culturales de cualquier tendencia y consecuentemente están reclamando estudios más específicos acerca del arte en estas circunstancias.

Quizá ya es tiempo de hacer “infraestructura”, como solicitaba Justo Pastor Mellado,  en vez de trabajo de “servicio” para alimentar la demanda de novedad del circuito global[8]. Algo de eso es lo que están haciendo desde 2002 el Center for the Arts of Americas y el Museum of Fine Arts de Houston con el Archivo Digital de Documentos del Arte Latinoamericano y Latino de Siglo XX, el cual ofrece acceso de manera gratuita a un “conjunto de textos recuperados que aportan los fundamentos intelectuales necesarios para la exposición, colección e interpretación del arte producido en este eje cultural a lo largo del período”[9].

Aunque los abstraccionismos y conceptualismos conforman un amplio y destacado segmento del arte latinoamericano, no se los puede tratar como bloques, en la medida en que sus especificidades y aportes, reclaman una metedologia diversificada, no homogeneizante, que trascienda el macro antagonismo de las artes no icónicas vs. los lenguajes sustentados en la idea. En la práctica, muchos de los elementos que han servido para delinear estos lenguajes, se entrecruzan en las obras, en unas como manifestación de lo moderno y en otras como interpelacion critica de lo contemporáneo.

Afortunadamente hay un clima reflexivo más flexible y distendido para tratar con lo latinoamericano, término que no es reductible a los preceptos identitarios tradicionales ni se circunscribe exclusivamente a lo geográfico. Volviendo entonces a lo de crear “infraestructura”, el asunto pasa también por la diversificación de las líneas de investigación y la identificación de una  agenda menos predecible y más productiva desde el punto de vista analitico. Para ello bastaría conque se formulen preguntas diferentes para viejos problemas.

 

Vistas de la exposición Permission To Be Global / Prácticas Globales. Arte de Latinoamérica en la Colección de Ella Fontanals-Cisneros. Museum of Fine Arts, Boston, 2014

 

El crítico Dennis Matos en un artículo sobre  la exposición Permission to be global/prácticas globales. Arte de Latinoamérica en la Colección de Ella Fontanals-Cisneros (Cifo, Miami, FL/Museum of Fine Arts, Boston, 2014)[10], se pregunta: “¿Cómo reflexionar desde los lenguajes del campo de producción artístico, sobre los déficits políticos, económicos y socioculturales que el proyecto de modernidad en Latinoamérica arrastró en el momento de emerger los nuevos Estados y sujetos democráticos?”[11] Interrogantes como esta, sobre todo cuando se hacen frente a un proyecto que se deslinda inteligéntemente de las dicotomías elementales, conducen a la configuración de un panorama más heterogéneo y cercano a la compleja realidad del arte continental, no centrado en la hegemonia agónica de uno o dos lenguajes, permitiendo la incorporación de otras proposiciones.

Como ya se ha dicho, este comentario no supone una desestimación de los esfuerzos que se están llevando a cabo para dar a conocer el arte latinoamericano en diversas latitudes sino que plantea la necesaria revisión y reenfoque de las líneas de investigación que sustentan dichas iniciativas, para no desembocar en los reduccionismos de antaño,  cuando lo latinoamericano se identificaba –por ejemplo- con el candor mestizo de la figuracion fantástica. El territorio a explorar es mucho más vasto y no todo lo que allí se encuentra puede comprimirse o compartirse en un par de bloques estilisticos. Pero esto –dirá el lector- ya lo sabíamos. Ahora resta saber qué hacer para mostrarlo.

Caracas, Julio de 2014



[1] Ya entre 2000 y 2001 el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía había presentado la serie de exposiciones Versiones del sur. Cinco propuestas en torno al arte de América, entre las que se encuentran Heterotopías. Medio siglo sin lugar 1918-1968, Más allá del documento, No es sólo lo que ves. Pervirtiendo el minimalismo y Eztetika  del sueño. Cfr. http://www.museoreinasofia.es/exposiciones/versiones-sur-cinco-propuestas-torno-al-arte-america-heterotopias-medio-siglo-sin-lugar

[7] Cfr. http://abstractioninaction.com/about/

[8] Cfr. Pastor Mellado, Justo. Sobre el curador como productor de infraestructura. En: http://www.sepiensa.cl/ed_digital/el_curador_como_constructor.pdf

[11] Cfr. Matos, Dennys. Permiso para ser global / Prácticas globales. En: Revista ArtNexus, No. 93, Volumen 13, Año 2014, p. 121

 

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