Encomendar algo a la memoria.

Rebeca Pérez-Gerónimo

 

‘Memory fades, memory adjusts, memory conforms to what we think we remember.’
Joan Didion
 
‘…solo sé que me gustaría volver.’
Eddymir Briceño

 

Hagamos memoria. Es así como nos apoyamos unicamente en lo que recordamos. Si conservamos algo de memoria es porque traemos algo de vuelta o lo queremos tener presente. Son testamentos y nosotros somos sus funcionarios.

 

Salvemos distancias. En las distancias también establecemos líneas: temporales, memoriosas. La línea nos hace inscribirnos a su espacio como si fuera nuestro entorno, como si fuera lo más propio a lo que podríamos regresar. Son señales de identidad y límites, que tienden ante nosotros una cierta claridad. No se guardan distancias, como si nunca se hubiera sido familiar a ese recuerdo pero al mismo tiempo los extraños seríamos nosotros. La distancia es un vehículo en movimiento que nos permite trasladarnos, como la línea, entre espacios temporales que quieren ser revisitados. La presencia física del recuerdo son entonces estos dibujos, que a su vez subtitulan la estampa contundente de la fotografía.

 

El dibujo. La línea de la memoria traza un camino que podemos transitar de atrás para adelante. El secreto de la línea parece tejer una permanencia no visible que se antepone ante cualquier olvido, lucha contra el hurto del tiempo y la pérdida de memoria. Se convierte entonces en algo indestructible, una evocación que no podrá ser arrasada por corriente alguna. Como aviso de fuerza única se alza, adquiere una forma y se materializa. El dibujo – que siempre es línea – es una señal y marca lo ya visible para interponerse entre lo más espeso de nuestra mente y lo más claro. Algo que quizá podríamos llamar nuestra intimidad. Es así como entonces el dibujo se enfrenta ante el permanente deshacer del tiempo para rehacer una memoria. De esta huella, lo que parece ser una aglutinación, es en verdad una semilla que se guarda para luego poder sobrevivir, a través de los recuerdos. Esos que se tuercen en ese vaivén de la memoria y dan vuelta también sobre el papel.

 

 

Texto cortesía de Abra – Melina Fernández y las imágenes son de Raquel Cartaya – Canteros de Agua y Sol.

 

La exposición ÍNTIMO de Eddymir Briceño inauguró el pasado 5 de noviembre en el G6 de ABRA en el Centro de Arte Los Galpones en Caracas. La muestra reúne un conjunto de 65 dibujos realizados a partir de fotografías de la familia tomadas por Pablo Venegas, abuelo de la artista, quien en un esfuerzo por conectarse con memorias de un pasado no vivido que resuena sensiblemente en el frágil trazo de su línea –según ella misma afirma– recrea momentos cotidianos, celebraciones y encuentros en un ejercicio de apropiación del recuerdo. Este domingo 3 de diciembre será su clausura.

 

Para más información visita Abra 

 

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